Pintar una calle también puede salvar vidas

Cruce peatonal pintado en una calle urbana
Foto: Unsplash

Estamos acostumbrados a pensar que cambiar una calle requiere años de diseño, licitación y obra. A veces sí. Pero existe otra manera de hacerlo, más rápida y más barata, que en Bogotá ya dio resultados medibles. Se llama urbanismo táctico.

Qué es

La idea es probar cambios en el espacio público con intervenciones ligeras: pintura en el asfalto, bolardos, materas, bancas, demarcación. Se prueba, se mide y, si funciona, se vuelve permanente. Si no funciona, se ajusta sin haber gastado una fortuna. Es un urbanismo que se atreve a experimentar.

El caso del barrio Inglés

En la localidad de Rafael Uribe Uribe, en el sur de la ciudad, había una glorieta en la calle 41 sur con carrera 27, conocida como la glorieta de La Virgen, que era un peligro. Entre 2010 y 2018 dejó diez víctimas en siniestros de tránsito, entre ellas cuatro peatones, tres de ellos adultos mayores.

La Secretaría de Movilidad, con asesoría de la iniciativa global de seguridad vial de Bloomberg Philanthropies (NACTO-GDCI), empezó un piloto en 2018 y la intervención quedó permanente en octubre de 2020. Se pintó el asfalto, se organizaron los cruces, se pusieron bancas y juegos para niños, se marcaron zonas escolares y se añadieron ciclorrutas. En total, 3.182 metros cuadrados de zonas peatonales mejoradas y 32 cruces seguros.

El resultado más importante: la velocidad de los vehículos bajó de unos 60 km/h a entre 21 y 30 km/h. Por ahí pasan unas 33.000 personas a pie cada día. Algunos adultos mayores del barrio contaron que antes no se atrevían a cruzar esa calle y ahora lo hacen con tranquilidad.

Lo que me deja

Me gusta este caso porque desmonta la idea de que mejorar la ciudad es siempre caro y lento. Una glorieta hostil se convirtió en plaza con pintura, mobiliario y un buen diseño de cruces. También recuerda que el color en la calle no es solo estética: bien usado, cambia cómo se comportan los conductores.

Y tiene algo en común con los vallados artísticos en las obras: ambos parten de que el espacio público se puede mejorar con intervenciones pequeñas, rápidas y visibles, sin esperar a que todo esté terminado.

Más sobre ciudad en Arquitectura inclusiva, porque una calle que un adulto mayor puede cruzar es, antes que nada, una calle inclusiva.

Fuentes