La ciudad de 15 minutos tiene acento colombiano

Personas caminando por una calle comercial
Foto: Unsplash

Hay ideas que se vuelven tan populares que uno olvida de dónde salieron. La «ciudad de 15 minutos» es una de ellas. Aparece en discursos de alcaldes, en informes de Naciones Unidas y en debates de redes sociales, a veces con bastante más pasión que información. Lo que mucha gente no sabe es que quien le puso nombre es Carlos Moreno, un investigador franco-colombiano.

La idea en una frase

Moreno, profesor en la Universidad Paris 1 Panthéon-Sorbonne, presentó el concepto en 2015, en el marco de la COP21 de París. La propuesta es que en cada barrio uno pueda resolver lo esencial a unos quince minutos a pie o en bicicleta: vivir, trabajar, comprar, cuidarse, aprender y divertirse. Seis funciones básicas, cerca de casa.

No se trata de encerrar a nadie en su barrio, que es una de las lecturas equivocadas que circulan. Se trata de que moverse lejos sea una opción y no una obligación diaria.

De París al mundo

Anne Hidalgo, alcaldesa de París, hizo de esta idea un eje de su campaña de reelección en 2020, y Moreno fue asesor científico de su administración. En 2021 recibió el premio Obel por este trabajo, y en 2022 el informe mundial de ciudades de ONU-Hábitat le dio un lugar destacado al concepto.

¿Y Bogotá?

Bogotá tiene cosas a favor. Es una ciudad densa, con barrios donde el comercio de barrio sigue vivo: la tienda, la panadería, la droguería, el sastre. En muchas zonas, sin llamarlo así, ya se vive algo parecido a la ciudad de 15 minutos.

El problema es que el empleo, las universidades y muchos servicios se concentran en unas pocas zonas, y millones de personas cruzan la ciudad cada día para llegar a ellas. Ahí es donde la idea deja de ser un eslogan y se vuelve una tarea concreta: llevar oficinas, educación y salud a donde vive la gente, y llevar vivienda a donde ya hay empleo.

Lo que tiene que ver con la vivienda

Para quienes hacemos vivienda, esta idea cambia la manera de pensar un proyecto. No basta con que el apartamento esté bien. Importa qué hay a diez cuadras: si se puede caminar, si hay parque, si hay transporte. Un proyecto bien ubicado en una zona con mezcla de usos le da a sus habitantes horas de vida que no se ven en los planos.

Es también una de las razones por las que la vivienda compacta tiene sentido en ciertos lugares, algo de lo que hablé en este artículo sobre microapartamentos. Y se conecta con lo que se discute en Nuevas tendencias en arquitectura.

Fuentes