Ahorrar agua y energía en un edificio ya no es opcional

Paneles solares en la fachada de un edificio
Foto: Unsplash

Cuando se habla de construcción sostenible, mucha gente piensa en paneles solares o en edificios con certificaciones internacionales. Eso existe, claro. Pero en Colombia hay algo más básico que a veces se pasa por alto: desde 2015 la ley obliga a que los edificios nuevos consuman menos agua y energía que un edificio convencional.

La Resolución 0549 de 2015

El Ministerio de Vivienda expidió la Resolución 0549 en julio de 2015. Fijaba porcentajes mínimos de ahorro según el tipo de edificación y el clima. Para vivienda que no es de interés social en clima frío, como Bogotá, el ahorro exigido llegaba al 25 % en energía y al 25 % en agua a partir del segundo año de vigencia. Para vivienda VIS y VIP los porcentajes eran menores y de carácter indicativo.

No aplicaba solo a vivienda. También a centros comerciales, hoteles, oficinas, colegios y hospitales por encima de ciertos tamaños. Y la aplicación fue gradual: primero en las ciudades grandes y luego en todo el país.

Lo que cambió en 2025

En 2025 el Ministerio expidió la Resolución 194, que reemplaza a la 0549. Actualiza la guía de ahorro de agua y energía, incorpora una clasificación climática más detallada y abre la puerta a que los sellos de construcción sostenible existentes sirvan para demostrar cumplimiento, previa homologación por parte del Ministerio. Aplica a licencias de construcción nuevas y, de nuevo, con una entrada gradual según el tamaño del municipio y del proyecto. Si estás desarrollando un proyecto, vale la pena leer la norma completa, porque los detalles están en sus anexos.

Pasivo antes que activo

Lo que más me gusta de este enfoque es que distingue dos tipos de medidas. Las pasivas dependen del diseño: orientación del edificio, ventilación natural, masa térmica, protección solar, buen aislamiento, luz natural. Las activas dependen de equipos: iluminación LED con sensores, sistemas eficientes, aparatos sanitarios de bajo consumo.

En Bogotá, con su clima frío y su luz cambiante, las medidas pasivas rinden muchísimo. Un edificio bien orientado, con ventanales pensados para ganar calor en la mañana y buena ventilación cruzada, necesita menos equipos después. Es más barato hacerlo bien en el diseño que corregirlo con aparatos.

Una forma de verlo

Para quien compra, estas normas se notan en la factura de servicios cada mes. Para quien construye, es una obligación, sí, pero también una oportunidad de hacer mejores edificios. Y para la ciudad, cada edificio eficiente es un poco menos de presión sobre el agua y la energía.

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Fuentes