Renovar el centro sin expulsar a quien ya vive ahí

Edificio de ladrillo en una zona central de Bogotá
Foto: Unsplash

«Renovación urbana» es una de esas expresiones que suenan bien en un documento y generan desconfianza en el barrio. Y se entiende. Muchas veces, en muchas ciudades, renovar ha terminado significando sacar a los que estaban para que lleguen otros.

Aun así, creo que la ciudad tiene que crecer hacia adentro. Bogotá tiene zonas centrales con buena ubicación, transporte y servicios que perdieron población y dinamismo con los años. Dejarlas deteriorarse mientras la ciudad se extiende hacia la sabana no tiene mucho sentido.

Un caso concreto: San Bernardo

Un buen ejemplo para pensar esto es el plan parcial Centro San Bernardo, que impulsa RenoBo, la empresa de renovación urbana del Distrito. Abarca unas 7,15 hectáreas en nueve manzanas, entre las calles 2 y 4 y entre la carrera 10 y la Avenida Caracas, y propone cerca de 2.000 viviendas nuevas.

Lo interesante no es solo el número. El plan habla de mezclar vivienda VIS, VIP y vivienda en arriendo, de priorizar a los residentes actuales y de conservar oficios y actividades económicas tradicionales del sector. También plantea corredores verdes, mejores recorridos peatonales, más árboles y un parque San Bernardo renovado. Y se apoya en la infraestructura que viene: la estación 11 de la primera línea del Metro, TransMilenio y el cable del centro histórico.

Según RenoBo, el plan se radicó ante la Secretaría de Planeación en junio de 2022 y pasó por unas dieciséis sesiones de participación, de las que salieron 398 comentarios de residentes.

Lo que hace que funcione (o no)

No sé cómo terminará San Bernardo, y sería deshonesto decir lo contrario. Pero el enfoque apunta en la dirección correcta, y deja algunas lecciones que sirven para cualquier proyecto en un barrio consolidado:

Que la gente que vive ahí tenga un lugar en lo que viene. Si el proyecto solo funciona expulsando, no es renovación, es sustitución.

Que el espacio público llegue al mismo tiempo que los edificios, no años después.

Y que se respete lo que el barrio ya es. Los oficios, el comercio de siempre, la escala de algunas calles. Todo eso es parte de por qué un lugar vale la pena.

Densificar el centro me parece necesario. Pero hacerlo bien exige más paciencia que construir en un potrero vacío. En este sitio hay algunas ideas más en Reutilización y regeneración de espacios.

Fuentes